miércoles, 22 de noviembre de 2017

No hay honor entre los ladrones

Occidente es hoy el principal sostenedor del fascismo y del racismo en todas sus formas. Como buena metrópoli que ha sido de la práctica totalidad de los pueblos del mundo y que le gustaría seguir siendo. Quienes aún os creéis el cuento para niños de los "valores occidentales" tenéis un nuevo motivo para hacerlo. Como decía con la película "Sopa de ganso", tenéis que creer el cuento que os cuentan, no lo que vean vuestros ojos.

En esta ocasión os voy a ayudar a que vuestros ojos vean porque los propagandistas habituales, antes llamados medios de comunicación, no lo van a hacer. El relato es único; lo que ven los ojos, también.

Estos días la ONU está terminando su 72 período de sesiones. Es decir, que lleva 72 años haciendo lo mismo. Entre las cosas de las que se ocupa hay de todo tipo, pelaje y condición (este año se van a tratar 168 cuestiones en total) y no es que sirvan para mucho, excepto para ahogar a los pueblos como ocurre ahora mismo con Corea del Norte y las sanciones que se le impusieron en septiembre y que han dejado al país, literalmente, a dos dedos de la muerte.

Una de las resoluciones, que se viene presentando desde el año 2005, tiene que ver con la condena de la glorificación del nazismo y del racismo en todas sus formas y fue votada el pasado 16 de noviembre. Desde hace cuatro años, hay dos países que la rechazan, EEUU y Ucrania, mientras que todo el resto de países occidentales (incluyendo en ellos a Japón y Corea del Sur) se abstienen. El resultado ha sido 125 votos a favor de la condena del nazismo, 2 en contra y 51 abstenciones. No es la primera vez que os hablo de ello, ya lo hice en otras ocasiones y el patrón de comportamiento occidental sigue siendo el mismo.

Es conmovedor ver a gobiernos supuestamente progresistas, como los de Portugal (donde están los comunistas en el mismo) o de Grecia (con la inefable Syriza) absteniéndose en la votación para no romper la unanimidad de la Unión Europea. Y luego hay gente que dice ir de "progre" y que defiende que la moribunda UE es necesaria (Varoufakis, por ejemplo) y que se puede reformar. Si no son capaces de romper la disciplina en algo tan inocuo como una resolución de la ONU que no obliga a nadie puesto que las resoluciones que aprueba la Asamblea General solo tienen un valor moral, apaga y vámonos.

Lo he dicho y lo repetiré: dentro de la UE no hay vida (como también pone de manifiesto lo ocurrido con Catalunya), y solo es posible vivir fuera de la misma. Esta votación, aunque simbólica, tiene el valor de poner a cada quien en su lugar y en hacer ver -pero para eso hay que tener los ojos abiertos o, al menos, no creer lo que te dicen sobre los famosos "valores occidentales"- que la extensión del fascismo en todo el mundo no es casual: el fascismo es una manifestación del capitalismo cuando los privilegios de la burguesía están en peligro, cuando no basta el liberalismo para defenderlos.

No hay argumentación alguna para defender esta postura de apoyo tácito al nazismo por parte de la UE. Sí la hay por EEUU y deja a las claras qué es ese hatajo de ladrones a quienes se conoce como Occidente: "Esta resolución es un juego de poder anual de una nación sobre sus vecinos soberanos. Intenta ejercer una esfera de influencia sobre una región y se esfuerza por criminalizar la libertad de expresión sin ningún esfuerzo genuino para combatir eficazmente el nazismo real, la discriminación o el antisemitismo", dijo la representante de EEUU y sus lacayos europeos aplaudieron.

Porque se da la circunstancia de que esta resolución es presentada por Rusia (país al que alude EEUU) junto a Bielorrusia, Kazajstán, China, Cuba, Venezuela y Angola. Es decir, que tres de los países que sufrieron directamente la barbarie nazi cuando formaban parte de la URSS lo único que hacen es un juego de poder y criminalizar la libertad de expresión según el muy democrático Occidente, ese que da lecciones a todos. Basta señalar que Rusia, Bielorrusia y Kazajstán decidieron presentar en 2005, y desde entonces todos los años, esta resolución como muestra de su rechazo al revisionismo y falsificación histórica que se viene haciendo en Occidente sobre a derrota nazi que se debió, en un 80%, al Ejército Rojo y a la minimización de los casi 30 millones de muertos (la mitad del total que hubo en la II Guerra Mundial) causados entre la población soviética. Lo mismo vale para China, con su denuncia del fascismo japonés. Y, por cierto, Israel votó a favor de la resolución.

En la resolución se dicen cosas como ésta:

4. Expresa profunda preocupación por cualquier forma de glorificación del movimiento nazi, del neonazismo y de quienes fueron en su día miembros de la organización Waffen-SS, por medios como la construcción de monumentos conmemorativos y la organización de manifestaciones públicas para glorificar el pasado nazi, el movimiento nazi y el neonazismo, así como mediante la declaración o el intento de declarar a esos miembros y a quienes lucharon contra la coalición antihitleriana y colaboraron con el movimiento nazi participantes en movimientos de liberación nacional.

O esta otra:

15. Destaca que las prácticas descritas anteriormente deshonran la memoria de las innumerables víctimas de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Segunda Guerra Mundial, en particular los cometidos por la organización SS y por quienes lucharon contra la coalición antihitleriana y colaboraron con el movimiento nazi, y pueden influir negativamente en los niños y los jóvenes, y que el hecho de que los Estados no adopten medidas eficaces para acabar con esas prácticas es incompatible con las obligaciones que incumben a los Estados Miembros de las Naciones Unidas en virtud de su Carta, incluidas las relacionadas con los propósitos y principios de la Organización.

Por si tenéis interés en la votación, la podéis ver aquí.

Cuando se ve a Occidente respaldando sin matices a los nazis ucranianos, cuando se ve a la OTAN elevando a la categoría de héroes a los colaboracionistas de los nazis en los países bálticos (que también se han abstenido) y cuando el ascenso del fascismo es alentado por todo el capital europeo, con marchas de neonazis institucionalizadas, se pone de relieve que no hay honor entre ladrones.

Porque eso es hoy Occidente, una cueva de ladrones que dice que tiene valores democráticos aunque lo que ven los ojos es el uniforme nazi que envuelve su bandera.

El Lince

lunes, 20 de noviembre de 2017

La verdad en una sopa de ganso

Para nadie de quienes leéis ésto es un secreto que soy un marxista doble. En su vertiente de Karl y en su vertiente de Groucho. Del primero tenéis ejemplos casi diarios, del segundo también alguno que otro. En esta ocasión voy con el segundo para terminar (con alguna reserva, hasta el miércoles) la trilogía sobre Líbano y abordar otros asuntos.

Una de las películas con que más disfruto de los Hermanos Marx es "Sopa de ganso" y hay una escena en la que Groucho le dice a su chica que no crea lo que están viendo sus ojos, a otro en su habitación, sino que le crea a él. Pues eso mismo es lo que está pasando ahora en Líbano con la historieta de Hariri. Todo el mundo ha visto que ha sido secuestrado por Arabia Saudita, que ha tenido que ser rescatado por Francia -gracias a que también tiene la nacionalidad francesa- y que su renuncia como primer ministro de Líbano ha sido impuesta por los sauditas para intentar romper el equilibrio existente entre sunníes y el resto de comunidades políticas y religiosas, tanto shiíes como cristianas, en Líbano con la finalidad de dar vía libre a una agresión, incluyendo militar, contra Hizbulá.

Esto mismo lo han dicho varios que lo han visto con sus ojos, como el ministro de Asuntes Exteriores alemán, el presidente libanés, el emir de Qatar, el de los Emiratos Árabes Unidos e, incluso, el presidente de Egipto. Es tan obvio, como que dos de los hijos de Hariri están mantenidos a la fuerza en Riad como "rehenes", que ya no lo discuten ni los propios sunníes libanesses, que no ocultan que hoy por hoy Hariri, su principal dirigente, es una marioneta en manos de sauditas y franceses.

Sin embargo Hariri, en la mejor tradición de "Sopa de ganso", está diciendo a su gente que no crea lo que ven sus ojos sino que crea lo que él dice. No ha sido secuestrado, sus hijos están en Riad "por estudios" y su renuncia como primer ministro, y aún no ha pisado Líbano para defenderla, se debe al "control" por Hizbulá (e Irán, el malo malísimo) de la política en Líbano. Dice que volverá a Líbano el día 22 (salió el día 3 hacia Riad y allí le hicieron dimitir) y que defenderá su postura, pero mañana, antes de pisar Beirut, visitará Egipto para "acercar posturas".

Como el guión está escrito, volverá con el mantra de Hizbulá y de Irán y los políticos libaneses, los sunníes, tendrán que decidir si aceptan lo que dice Hariri o lo que ven con sus ojos. La indignación popular contra él, contra la flagrante injerencia saudita y francesa es de tal calibre que no lo tiene nada fácil. Y como no lo tiene nada fácil, los israelíes están enredando con los cristianos falangistas y los sauditas con la Liga Árabe, en una reunión de urgencia y extraordinaria que ha tenido ese domingo, condenando "la agresión de Irán y de Hizbulá" que "amenazan la seguridad nacional árabe".

El primer intento de sacudir la estabilidad política libanesa ha fallado, pero eso no significa que el segundo intento también lo haga. Por si acaso, Hizbulá ha puesto a su gente en "alerta máxima" ante estas maniobras, en las que no se descarta -ni por parte de esta organización ni del Estado libanés- la posibilidad de algún atentado que haga saltar todo por los aires.

En este sentido, hay un movimiento que no tiene que pasar desapercibido: Siria ha dicho que "Hizbulá no estará sola en caso de ataque" contra esta organización. Eso no significa que Siria entrase directamente en el conflicto, pero sí que los miles de combatientes que hay en Siria apoyando al gobierno harían lo propio con Hizbulá.

El miércoles sabremos si los intentos de desestabilización interna en todos los ámbitos, políticos, económicos y de seguridad, tienen algún recorrido. Estaremos ante la verdad de una sopa de ganso como en la película: si se cree lo que diga Hariri o lo que ven los ojos.

Todo está pasando cuando la guerra en Siria termina con una derrota aplastante del eje EEUU-Israel-Arabia Saudita y el fracaso definitivo del "Nuevo Oriente Medio" de Bush y sus seguidores. Y cuando surge un nuevo eje, Rusia-Irán-Turquía (este último país aún no definido del todo). Arabia Saudita se está jugando todo a una sola carta y, como alguien ha dicho, "el miedo saudita [a su pérdida de poder, incluso a nivel interno puesto que el país no es más que un conglomerado de intereses personales y tribales, ahora en cuestión] puede apresurar una explosión regional".

El Lince

viernes, 17 de noviembre de 2017

Entre la compra-venta, los cristianos

El martes se conoció el documento del Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita en el que planteaba la venta de Palestina para poder comprar la agresión contra Irán. El régimen fascista de Israel está tan encantado con sus nuevos amigos que ayer ofreció formalmente "colaboración y ayuda" a los sauditas en cuestiones de inteligencia contra Irán. Y para que no quedasen dudas al respecto, lo hizo en declaraciones del jefe del ejército a un medio de propaganda saudita.

Es la primera vez que un jefe militar israelí tiene una tribuna pública en Arabia Saudita, lo que indica cómo están las cosas. Es la confirmación de una alianza por necesidad, una muestra del pánico de ambos porque sí, el aumento del poder de Irán ha ido en paralelo al descenso del poder de Arabia Saudita e Israel. Fracaso en Irak, fracaso en Siria, fracaso en Qatar. Incluso en el Kurdistán iraquí. Y, sobre todo, fracaso en Líbano. En dos de esos escenarios, Líbano y Siria, aparece un mismo elemento: Hizbulá. Convertido ya en el mayor enemigo de ambos, es visto como la extensión territorial de Irán (con una parte de verdad y con muchas, muchas más mentiras manifiestas).

Y este pánico se expresa con toda rotundidad en el momento, y no es casual, de la derrota de la organización llamada Estado Islámico en gran parte debida a Hizbulá.

Aunque tanto el régimen fascista de Israel como Arabia Saudita tienen un largo historial de amenazas vacías, sobre todo el segundo, y propensión hacia la grandilocuencia el paso que han dado ahora sube un nivel y hace la amenaza de guerra más plausible.

Sin embargo, hay un sin embargo. Ambos se han centrado en el eslabón más débil, Líbano, y los sauditas han secuestrado -literalmente- al primer ministro libanés para provocar su dimisión y buscar la desestabilización de Líbano intentando sublevar a los sunníes. Que Hariri ha sido secuestrado se manifiesta en que el presidente francés - Hariri tiene también nacionalidad francesa- haya tenido que acudir a Riad a negociar con el sátrapa Bin Salman una salida hacia París. En esas se está ahora. Hariri aún no ha vuelto a Líbano desde el día 3 y su dimisión, por lo tanto, no ha sido aceptada por el presidente Michel Aoun. Y cuando logre salir hacia París tiene, inevitablemente, que volver a Líbano y defender su dimisión. Los sunníes libaneses no están ahora en su mejor momento, al ver cómo su principal dirigente es una marioneta en manos de sauditas y franceses.

Por lo tanto, surgen los primeros inconvenientes en el trabajo de desacreditar a Hizbulá que se ha permitido el lujo incluso de defender a Hariri y ser el primero en hablar de secuestro, como se ha comprobado. De nuevo la popularidad de Hizbulá se mantiene. Habla, da la cara y actúa.

Así que mientras sauditas e israelíes esperan a que se calmen un poco las aguas entre los sunníes por el secuestro de Hariri, les toca a los segundos el reparto de papeles y su entrada en escena.

El régimen fascista de Israel tiene unas excelentes relaciones con el sector más derechista de los cristianos maronitas libaneses, históricamente vinculados al fascismo. Es la Falange Libanesa, el Kataeb, creada en los años 30 del siglo pasado a imagen y semejanza de la Falange española. El Kataeb colaboró con los israelíes siempre: combatieron a los palestinos en 1975, perpetraron las matanzas de palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en 1982, y buena parte de sus miembros formaron parte del llamado Ejército del Sur de Líbano que colaboró con los israelíes durante ocupación de esa parte de Líbano entre 1982 y 2000, hasta la derrota que sufrieron a manos de Hizbulá.

Este sector, aunque ahora está un poco de capa caída y ha tenido diferentes escisiones, aún tiene capacidad de movilización aunque en estos momentos los cristianos maronitas son mayoritariamente afines al Movimiento Patriótico Libre del actual presidente de Líbano, Michel Aoun. El MPL tiene una alianza con Hizbulá desde el año 2006 y, como os conté, sus militantes y simpatizantes abrieron sus casas, literalmente, para los habitantes del barrio shií del Dahiye, el feudo de Hizbulá en Beirut, cuando fue bombardeado por el régimen fascista de Israel en la guerra de 2006.

Los cristianos deben mucho a Hizbulá, y no solo en Líbano. En Siria, Hizbulá liberó la localidad de Maalula, la cuna de los cristianos asirios y donde todavía se habla el arameo que había sido tomada por los yihadistas, que saquearon las iglesias y secuestraron curas y monjas. En Siria, las aldeas cristianas del Qalamún han recuperado su vida, sus imágenes religiosas, cuadros y objetos de las iglesias, saqueadas por los islamistas, gracias a Hizbulá.

Cuando Hizbulá logró la victoria contra el régimen israelí en el año 2000 respetó escrupulosamente a sus enemigos de entonces, vinculados al Ejército del Sur de Líbano. A ellos y a sus propiedades. Ayudó a la reconstrucción de las aldeas cristianas y algunos de ellos, como los de Marjayoun, donde se asientan las tropas españolas de la FINUL, por ejemplo, devolvieron el favor ofreciendo té y pastas a los invasores israelíes el año 2006. De nuevo victoria de Hizbulá y de nuevo el más escrupuloso respeto a los cristianos.

La mayor instancia religiosa de los cristianos maronitas muestra un apoyo sin fisuras a Hizbulá y son muy habituales las declaraciones de cristianos de todo tipo, de a pie y famosos, que defienden a Hizbulá. Esta es una pequeña muestra, la actriz libanesa Nadine Al Rassi defendiendo a Hizbulá en una entrevista de televisión y diciendo que reza por esta organización día y noche porque "¿quién nos protege hoy"? Pinchad en los subtítulos, en inglés.


El régimen fascista de Israel considera que los cristianos maronitas son ahora el sector más débil de Líbano y a quienes hay que dividir. El presidente Aoun es un firme aliado de Hizbulá y partidario de que las armas de esta organización sigan donde están mientras continúe la amenaza israelí y no se devuelvan las Granjas de la Shebaa, una zona ocupada libanesa al sur del país. Pero Aoun es una persona ya mayor, tiene 84 años, por lo que su salida del poder es una cuestión de tiempo, de poco tiempo. Su mandato termina en 2021, si vive para entonces. Hay que promover, por lo tanto, a su sucesor. Y es aquí donde entra el tándem Israel-Arabia Saudita puesto que los primeros presionarán a sus tradicionales aliados falangistas y los segundos a los sunníes para que apoyen al candidato anti-Hizbulá. Porque según la Constitución libanesa, herencia del colonialismo francés, el presidente de Líbano tiene que ser un cristiano.

En la compra-venta que estamos viendo ahora con Irán-Hizbulá de una parte y Palestina por otra, aparece el gran perjudicado: los cristianos maronitas libaneses. De su capacidad para resistir los embates israelo-sauditas (y occidentales, pues no hay que olvidar que EEUU y la UE consideran a Hizbulá "organización terrorista") dependerá el futuro no solo de Líbano, sino de toda la región.

El Lince

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Vender Palestina para comprar Irán

La demostración de fuerza de los CDR catalanes el pasado día 8 ha sido similar a la de un terremoto: ha hecho temblar a todo el mundo (de orden). La burguesía catalana se ha dado cuenta de forma palmaria que no tiene el control de la calle y que está siendo sobrepasada, de ahí los llamamientos, los intentos, las recomposiciones para dar una cierta marcha atrás en el proceso independentista que estamos viendo desde ese día. O volvemos a controlar el proceso o se nos va definitivamente de las manos. Esa es la nueva apuesta del sector burgués y su intento de recomposición para retomar el control del proceso independentista.

Así que mientras doy un tiempo para ver como evolucionan las cosas en Catalunya retomo uno de los aspectos cruciales para el devenir del mundo (junto al petroyuan chino, Corea del Norte y Siria, con una muy curiosa neoposición de los kurdos): la huida hacia adelante de Arabia Saudita, un reino en descomposición que solo puede sobrevivir si alienta una guerra contra Irán a corto plazo.

Arabia Saudita está al borde del abismo, y como consecuencia de ello Oriente Próximo está al borde de la guerra. Nos estamos quedando en los pequeños detalles, como la impuesta (por Arabia Saudita) renuncia del primer ministro libanés o la detención de ciertos príncipes y burócratas sauditas, pero todo lo que está sucediendo no es otra cosa que el preludio de la guerra final o mejor, del intento final -puesto que todos los anteriores han fracasado estrepitosamente, desde Líbano a Yemen pasando por Irak y Siria- de "evitar" lo que los medios de propaganda occidentales llaman "el creciente poder de Irán".

Quienes han ido perdiendo una y otra vez no solo han sido los sauditas, sino también Israel y EEUU. Pero son los primeros, los sauditas, quienes están al borde del abismo, de la desaparición de la casa Saud. El wahabismo está dando sus últimos estertores y en ello ha tenido mucho que ver la guerra de Siria y la derrota de los yihadistas es ya un hecho que nadie cuestiona. Esto ha provocado que la vieja Arabia Saudita se haya desmoronado como un castillo de naipes. Aunque el estado no va a desaparecer, sí está surgiendo uno nuevo, basado en diferentes alianzas.

Esas alianzas son claras: Arabia Saudita, Israel y EEUU. Para que estas alianzas se solidifiquen aún más Arabia Saudita tiene que convertirse en un país "moderado" y con pocas influencias del pasado. Así hay que interpretar la purga que se ha puesto en marcha contra príncipes y ex ministros con la excusa de combatir la corrupción y que solo es una primera fase de esta estrategia de nuevas alianzas. Hay que contentar al pueblo con lo pequeño para que trague con lo gordo. Lo más significativo es que el nuevo sátrapa, Muhammad Bin Salman, ha logrado controlar lo que parecía más difícil: el Consejo Oficial de Ulemas. Es decir, controla el poder real en Arabia Saudita: el religioso.

Esta fase era la más difícil puesto que es en ella donde se asienta el poder del wahabismo. Controlada, las fatwas, los edictos religiosos pasan a estar dirigidos por el nuevo poder y también la influencia sobre el resto de musulmanes sunníes.

Pero esta fase no es más que la primera, y la más necesaria, antes de la segunda: el enfrentamiento militar a gran escala contra el único enemigo, Irán.

Para que ello sea posible hay que ir arrojando lastre por el camino, y lo primero es Palestina. Es más que conocido que desde hace años Arabia Saudita está buscando la fórmula para establecer relaciones directas (ahora las tiene indirectas) con Israel. Pues bien, un documento del Ministerio de Asuntos Exteriores saudita dado a conocer ayer expone, negro sobre blanco, lo que tiene que hacer el país para "establecer relaciones entre Arabia Saudita e Israel sobre la base de la asociación estratégica con EEUU".

El documento se recrea en los esfuerzos de EEUU para que sauditas e israelíes firmen la paz (una de las iniciativas de Trump), recoge el intercambio de visitas que se han hecho ambos y revela las concesiones que Arabia Saudita está dispuesta a hacer para "liquidar el problema palestino" y, a cambio, contar con el apoyo israelí para "contener a Irán" y, por supuesto, a Hizbulá.

El documento afirma que para que el acuerdo entre los tres países sea "eficaz y movilice a otros países árabes y musulmanes hacia una solución [en el sentido que propone] tiene que haber una solución a la cuestión palestina porque solo así se ganará legimitidad" [de dicho acuerdo].

"El acercamiento de Arabia Saudita con Israel implica un riesgo para los pueblos musulmanes porque la causa palestina representa un patrimonio espiritual, histórico y religioso. Este riesgo no será asumido a menos que la orientación de EEUU contra Irán sea sincero, puesto que Irán está desestabilizando la región a través de su patrocinio del terrorismo y las políticas de sectarismo e interferencia en los asuntos de los demás, comportamiento que el mundo musulmán ha condenado unánimemente de manera formal a través de la Conferencia de la Organización de la Conferencia Islámica celebrada en Estambul en abril de 2016", se dice textualmente.

El documento plantea que dado que Israel es el único país con armas nucleares en Oriente Próximo, "o bien se le da al Reino [Arabia Saudita] tal elemento de disuasión o se despoja de él a Israel". Eso servirá para que Arabia Saudita "aproveche sus capacidades diplomáticas y las relaciones políticas con la Autoridad Palestina y los países árabes e islámicos para facilitar la búsqueda de soluciones razonables, aceptables e innovadoras en temas polémicos en los artículos contenidos en la iniciativa de paz árabe [se refiere a la presentada en 2002 y renovada en 2006], ofreciendo soluciones creativas a los dos principales problemas: Jerusalén y los refugiados palestinos".

Jerusalén, para los sauditas, estaría sometida a una soberanía internacional según las resoluciones de la ONU de 1947, es decir, administrada por la ONU, y los refugiados se quedan en los países donde están. Es decir, se renuncia de forma expresa al derecho al retorno, también reconocido por la ONU. "El Reino puede contribuir con un papel positivo en la resolución del problema de los refugiados apoyando propuestas innovadoras y audaces como cancelar la recomendación de la Liga de los Estados Árabes, en vigor desde la década de 1950, haciendo un llamamiento a la no naturalización de la nacionalidad palestina [es decir, que los palestinos que nacen en los campos de refugiados ya no lo son, serían ciudadanos del país donde nacen y no palestinos], y distribuir a los refugiados palestinos en los países árabes y darles la nacionalidad para que se establezcan en ellos". Esto requeriría "un acuerdo de asociación con el presidente Trump, seguido de una reunión de los ministros de relaciones exteriores de la región, a invitación de EEUU, para obtener la aceptación de las partes".

Se allanaría así el camino para que Arabia Saudita tuviese "un papel más efectivo para apoyar y movilizar a otros [países árabes y musulmanes] hacia una solución que logre una nueva era de paz y de prosperidad entre Israel y el mundo árabe e islámico". Todo ello aderezado con una "cooperación intensiva de inteligencia en la lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas respaldado por Irán y Hizbulá". Ya os dije que la campaña de las drogas y Hizbulá iba a salir, y ya está aquí.

El documento reconoce que "al comienzo, la normalización no será aceptable para la opinión pública en el mundo árabe, pero Arabia Saudita cree que la compatibilidad de las tecnologías israelíes con las capacidades económicas de los estados del Golfo y el tamaño de sus mercados y la energía humana librarán el potencial del Medio Oriente y lograrán prosperidad, estabilidad y paz".

Sin embargo, "el conflicto israelo-palestino ha sido utilizado por los extremistas para justificar sus acciones y ha distraído a los actores regionales de centrarse en la principal amenaza para la región: Irán".

Por lo tanto, "el acercamiento de Arabia Saudita a Israel tiene que contribuir a dar respuesta a las políticas agresivas de Irán en Medio Oriente"; debe ir acompañado de "un sincero enfoque estadounidense hacia Irán, es decir, aumentar las sanciones y reexaminar el acuerdo nuclear para garantizar la implementación de sus términos real y estrictamente, así como limitar el acceso de Irán a sus activos congelados y explotar el deterioro de la situación económica de Irán y comercializarlo para aumentar la presión sobre el régimen iraní desde adentro".

Supongo que ahora se entiende mucho mejor tanto la cuestión de Líbano como la postura de la mal llamada Autoridad Palestina, cuyo "presidente" fue llamado a Riad la semana pasada para ponerle las pilas tanto en lo que respecta al acuerdo con Hamás (y ya se está notando esas amenazas puesto que el lunes comenzaron, otra vez, los problemas en el paso fronterizo con Egipto de Rafá, en Gaza, por desavenencias entre Hamás y Fatah), y los sauditas lo hicieron en respuesta a la visita que dirigentes de Hamás realizaron a Irán a finales de octubre.

Si se tiene en cuenta que el pasado día 3 de noviembre se filtró un cable del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí en el que se daban instrucciones a todas las embajadas para que apoyasen la postura de Arabia Saudita con respecto a Líbano, se pone en todo su valor el citado documento saudita. El primer ministro libanés renunció un día más tarde de ese cable, el 4 de noviembre, con la acusación fundamental de que Hizbulá "controla" Líbano. Y la semana pasada Arabia Saudita dijo, ni más ni menos, que Líbano le había declarado la guerra porque los huzíes de Yemen lanzaron un misil contra un aeropuerto saudita y acusó de ello a Hizbulá y al propio Irán.

Pero Líbano ya de por sí da para un nuevo comentario, porque la jugada de hacer dimitir a Hariri, el primer ministro, está teniendo, por ahora, el efecto contrario al pretendido y ahora mismo los sunníes libaneses están en estado de shock tanto por el estado en el que apareció en una entrevista televisiva como por el discurso que ofreció, pobre, sin contenidos y más centrado en Irán y en Hizbulá que en Líbano.

El Lince

lunes, 13 de noviembre de 2017

El grito y el mito

Hace ya unos años hice un programa de radio con este nombre, "El grito y el mito", donde mezclaba la música con el resurgimiento de la izquierda en el mundo. O mejor, donde enlazaba la música con la izquierda y lo que representaba la una para la otra. Si hablaba de Uruguay, por poner un ejemplo reciente, del Frente Amplio, de Liber Seregni, o de los Tupamaros ponía música de Daniel Viglietti y explicaba cómo la una iba muy de la mano de la otra. Hay una anécdota que lo define muy bien y es que una vez Daniel Viglietti participó en un asalto a una entidad bancaria para proveer de fondos a su organización política y algunos de los clientes de ese banco en cuestión le saludaron porque habían asistido a alguno de su conciertos -estaba comenzando su carrera como cantautor-, así que con buen criterio tanto su organización como él mismo decidieron que lo mejor que podía hacer era cantar y dejarse de atracos. Así se llegaba a más gente. Y llegó. Daniel Viglietti se convirtió en un referente, cultural y político para mucha gente dentro y fuera de Uruguay.

Durante los años que el programa estuvo en antena, y que tuve que dejar por un cambio de residencia, puse todo tipo de música y de ahí que lo que veis en esta página no sea otra cosa que la herencia y las brasas de aquello.

Pues rememorando aquella etapa de mi vida, retomo el título para hablar de lo que ocurre en Catalunya y de la decisión de la CUP de presentarse a las elecciones autonómicas convocadas por el gobierno español tras hacerse con el control burocrático de la Generalitat, que no de la calle ni de buena parte del territorio.

El debate interno dentro de la CUP no estuvo en si participar o no en ellas, sino en qué fórmula y con qué planteamientos. La abrumadora mayoría de militantes que decidió ir con sus propias siglas pone de relieve el papel que han jugado los Comités de Defensa de la República (CDR) tras su éxito a la hora de parar todo el transporte por carretera de Catalunya el pasado día 8 y lo que os dije, que la calle está comenzando a desbordar a quienes han apostado hasta ahora por reaccionar de manera contenida a la agresión del régimen neofranquista (y monárquico) del 78. Aquí no entra la CUP, pero lo que se ha hecho en la asamblea del domingo ha sido continuar el proceso de desbordamiento al "establecimiento" catalán y evitar que haya la menor tentación de dar marcha atrás.

Se sigue sin entender -esto va por Tobías- que el proceso que se esta desarrollando en Catalunya no está protagonizado por ninguna élite ni política ni económica. Ya no. Ahora está en las manos de los CDR y todo el mundo es consciente de ello. Todo el mundo dentro de Catalunya, por supuesto. Fuera de él lo que hay son gritos y mitos, incluso dentro de la pretendida izquierda. Porque eso de la plurinacionalidad que dice entender y defender Unidos Podemos queda desmentido en la práctica. Y más cuando después de dos años largos al frente de ayuntamientos ha constatado que las instituciones están diseñadas por el poder y que, por lo tanto, ningún poder va a hacer nada que perjudique o ponga en cuestión ese poder. La intervención de las cuentas del ayuntamiento de Madrid es un indicativo, el mayor, del proceso recentralizador y autoritario del Estado canalla y de los límites con que se encuentra quien quiere "jugar desde dentro", como se dijo no hace mucho por ese sector "del cambio".

Los marcos son los que son y, por lo tanto, lo más interesante es estar fuera y no dentro. Y si se está dentro, empujar con fuerza desde fuera. En ello no hay ninguna incompatibilidad. Donde sí la hay es en pretender estar solo dentro. La ley, a lo que apela tanto el gobierno español como la moribunda UE, está hecha para que el poder se perpetúe y sólo se podrá cambiar esa ley si desde fuera se empuja para que se cambie.

Que el proceso que se desarrolla en Catalunya está lleno de contradicciones es evidente, pero lo que están haciendo tanto los CDR como la CUP es agudizarlas. Y precisamente por eso, este proceso ya no está dirigido por ninguna élite política ni económica, servidora de una oligarquía propia (catalana) ni ajena (española). Las clases populares, a las que ahora redescubren los "equidistantes", son transversales, mucho, pero están empezando a decir que quieren tener el derecho a decidir todo, desde la independencia hasta los derechos sociales y laborales. Como decía la canción de Txarango, quieren el pan entero y agarrar el horizonte. Pinchad en subtítulos para el idioma que deseéis.



Esta gente de mar, de ríos y de montañas acepta compañías y liderazgos de organizaciones civiles, políticas y sindicales que en condiciones normales serían peligrosas y lo hacen, sí, renunciando a veces a la lucha de clases para potenciar una cohesión social que quiebre el sistema, el régimen neofranquista (y monárquico) del 78 porque ahora no hay otra postura que esa: ruptura, pero desde la izquierda.

La pretendida izquierda reformista ha asumido en buena parte la lógica del Estado canalla, que la "cohesión social" tiene que hacerse desde una postura de súbdito, de renuncia a los valores republicanos y a los derechos sociales. Las multas por manifestarse en el Estado canalla (la famosa "ley mordaza") son de antes de todo el proceso de independencia en Catalunya, por ejemplo. Los famosos "recortes" en derechos sociales no son otra cosa que expolio de lo público por lo privado. Cuando se está inerme ante tanto abuso reformar algo no tiene sentido, el sentido es romper con todo lo anterior. Es recuperar la dignidad, tan necesaria para la lucha solidaria como el pan y las rosas.

No hay otro camino para alcanzar una sociedad decente. Y no hay que olvidar nunca que si hubo una vez en Europa ese tipo de derechos sociales, económicos y culturales fue porque existía la URSS y que una vez roto ese espejo en el que se podían mirar los pueblos lo primero que hizo el capitalismo fue acabar con ellos. Mirad a vuestro alrededor, a vuestra casa y veréis cómo se ha deteriorado todo y que recuperarlo, en estas condiciones, es una quimera absoluta. Esa sí es una quimera, no la ruptura que ahora es posible en Catalunya.

Hay un peligro a largo plazo, la institucionalización de la CUP, y así habría sido si se hubiese aceptado en la asamblea del domingo ir en una coalición unitaria con los otros partidos de la burguesía. Al tomar la postura de ir solos, con sus siglas y únicamente con quien asuma la ruptura, la independencia y sus posturas claramente izquierdistas ese peligro se difumina.


El Lince

jueves, 9 de noviembre de 2017

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Dicen los propagandistas del régimen neofranquista (y monárquico) del 78 que la huelga general de ayer en Catalunya, en solidaridad con los miembros del gobierno catalán encarcelados y dos de los dirigentes de asociaciones cívicas, fue un fracaso. Según como se mire, y mirándolo bien es como mejor se ve. Los sindicatos del régimen, y no me refiero a los amarillos clásicos sino a los también amarillos CCOO y UGT, no se sumaron a la misma y eso es cierto que la desvirtuó un tanto en lo referente al seguimiento en las industrias, aunque sí tuvo una amplia repercusión en enseñanza, por ejemplo, y bastante buena en sanidad.

Sin embargo, con ser esto importante, lo realmente relevante es el nuevo paso dado ayer por los Comités de Defensa de la República (CDR): paralizar Catalunya no tanto con la huelga como con los cortes de todo tráfico rodado, puesto que los aeropuertos están en manos de la policía militarizada que se llama Guardia Civil y los puertos, con los policías normales asentados en ellos, trabajaron a rachas.

Aquí, en las carreteras y los ferrocarriles, se demostró que el gobierno español no controla una parte importante del territorio catalán (y ya os dije que es aquí donde se juega la partida, no en las aplicaciones de artículos de la Constitución española como el 155 que anulan la autonomía) y que la República catalana, aún sin tener estructuras creadas como estado, tiene buenos mimbres.

Todos los CDR, creados a instancia de la CUP y a quienes los medios de propaganda del régimen neofranquista (y monárquico) del 78 llaman ya abiertamente "soviets", cumplieron a la perfección con su papel. Si hace unos días os dije que había 101 CDR, ahora son ya 172 los existentes en un fenómeno que sique creciendo. Ayer todos y cada uno de los CDR cortaron las diferentes vías de comunicación de sus pueblos y ciudades, sobre todo las de la frontera con Francia lo que hizo que el tránsito desde y hacia Europa fuese casi inexistente por esa parte. Por ejemplo, en Borrassà, en el Alt Empordà, el paso fronterizo estuvo las 24 horas cortado, lo que hizo que desde Francia se hiciesen llamamientos por radio a los camioneros para evitar ese paso. Foto francesa del corte y su resultado en ese paso.


Eso, por mucho que lo quieran negar los medios de propaganda del régimen neofranquista (y monárquico) del 78, es tan innegable que hoy todos los medios de propaganda franceses tienen que hablar de ello. Esto es de ayer a medio día, lo que indica lo que fue la tónica general.



El Servei Català de Trànsit, formalmente en manos del gobierno español después de aplicar la agresión del artículo 155 de la Constitución española, lo tuvo que reconocer así (si podéis, hacedlo más grande):



Pero es que, además, los CDR junto a mucha otra gente, como los Universitarios por la República, colapsaron las estaciones de tren, de forma especial los de alta velocidad. Un total de 10 estaciones ferroviarias de las capitales y ciudades más pobladas estuvieron cerradas durante espacios de tiempo que variaron entre las 4, las 12 y las 24 horas según la disposición de la gente y la resistencia que se pudo hacer a las diferentes policías. Por ejemplo, en la principal estación de Barcelona, Sants, los trenes de alta velocidad estuvieron interrumpidos durante 5 horas. Eso en Barcelona, imaginaos en Girona u otras localidades.



A ello hay que sumar las concentraciones en las plazas de cada pueblo. Tanto los CDR como la Assemblea Nacional Catalana y Ómnium Cultural, las dos organizaciones a las que pertenecen los primeros encarcelados, han demostrado que la movilización no baja después de un mes largo de ello. No solo eso, sube un peldaño claro con lo que es, además, o también, una muestra de desobediencia.

Ayer se demostró que quienes han apostado hasta ahora por reaccionar de manera contenida a la agresión del régimen neofranquista (y monárquico) del 78 están comenzando a ser desbordados. La calle está bastante por encima de ellos (incluyendo en ese ellos a ANC y OC).


El Lince


lunes, 6 de noviembre de 2017

Cien años no es nada

7 de noviembre de 1917. La Revolución de Octubre desde el arte.























Una pequeña muestra del arte pictórico de los primeros años de la Revolución. Porque cien años no es nada. Y porque la validez de un programa y un proyecto político no está determinada por la amplitud de su popularidad en un momento determinado. En unos momentos de una profunda incultura política, con los intelectuales suplicando miserablemente alguna migaja desde el poder (o sea, que abra la chequera) el grueso de la población, sobre todo joven, tiene una gran ignorancia histórica como puedo comprobar estos días en las conferencias. Y, sin embargo, aún hay ansias de saber.

La Revolución de Octubre es uno de esos eventos, si no EL evento, que cambiaron radicalmente el mundo. Lo cambió porque se convirtió en un corte histórico, dividiendo la historia en un antes y un después. Destruyó los vestigios del feudalismo y colonialismo en Rusia y luego en gran parte del mundo.

Lo que me gusta de estos cuadros es que reflejan a la perfección el que si bien aparece Lenin, como no podía ser de otra manera, lo hace dentro del propio pueblo, con el pueblo. No son los intelectuales, "la clase educada", quienes hacen la historia, sino el propio pueblo.

La Revolución de Octubre es hoy denostada en muchas partes, incluso en Rusia. Pero se habla de ella por lo que fue y por lo que aún puede ser. Cien años después nos sigue adelantando cien años a nosotros. Hoy la denosta mucha gente, pero hablan de ella porque la tienen miedo. De quienes la critican no hablará nadie dentro de cien años. Porque los logros de la Revolución de Octubre son mucho mayores que sus errores.

Los, las bolcheviques cumplieron su tarea histórica haciendo todo lo que pudieron y como pudieron. En ese período histórico no podrían haberlo hecho mejor. Ninguno de ellos, de ellas, está ya vivo. Pero nos dejaron un patrimonio material e intangible que tenemos que evaluar, comprender y usar. Los carteles, los cuadros, los murales amarillentos, agrietados por el paso del tiempo, nos recuerdan (o deberían) que somos algo más que animales consumistas y que debemos aspirar a algo más grande, no individual sino colectivo. Hacerlo depende de nosotros.

P.D.- Una imagen evocadora y una campaña bonita: claveles para el acorazado "Aurora", cuyo disparo fue la señal de la Revolución de Octubre.



El Lince